Capitalización

EJERCITO DE GUATEMALA

ESCUELA POLITÉCNICA

ACTIVIDAD No. 2

Tipo de Actividad:               Grupal

No. De integrantes:  Máximo 4

Instrucciones:

  1. Una vez que leído el material y consultado el sitio comomejorarelniveldevida.com, por favor respondan las siguientes preguntas, deben de dar ideas completas y claras en cada respuesta. 60 puntos.
  2. ¿De dónde viene la riqueza?
  3. ¿El ingreso en un país pobre para qué alcanza?
  4. ¿El ingreso en un país rico o desarrollado para qué alcanza?
  5. ¿Cómo pasar del subdesarrollo al desarrollo?
  6. ¿Cómo se aumenta la productividad?
  7. ¿A qué se le llama capital?
  8. ¿Por qué precios bajos implica aumento del poder adquisitivo?
  9. ¿Cuánto capital se necesita para cambiar?
  10. ¿Qué es la productividad marginal?
  11. Explique qué pasa con la distribución de los ingresos.
  12. ¿Cuál es el costo del cambio? ¿Cuál es el costo de no cambiar?
  13. Elabore un cuadro sinóptico de la lectura asignada. 40 puntos.

 

MATERIAL DE APOYO

TEMA: CAPITALIZACIÓN

Bienvenida /Introducción a la unidad

En más de alguna ocasión nos preguntamos, ¿Qué es lo que hace que las personas en otros países tengan un mejor nivel de vida? ¿Por qué migran guatemaltecos a otros países en busca de mejores oportunidades? Estas y otras preguntas relacionadas podrán ser aclaradas al estudiar el contenido de la presente unidad.

Objetivos de la unidad (General / Específicos)

La dama y caballero cadete:

  1. Explica como opera el mercado de bienes y mercado de factores de producción.
  2. Explica la relación de causalidad entre la inversión en capital y el impacto en la productividad marginal.

Temario (temas que se tratarán en la Unidad, extracto del temario general)

 

La función del capital y la remuneración al trabajo.

 

8.1. Proceso de Capitalización.

8.2. Determinación del salario.

8.3. Requerimientos de capital.

 

 

Contenido (desarrollo por  tema, puede incluir imágenes, esquemas, etc.)

 

            Los procesos de capitalización, implican cambios, en todos los aspectos, desde la persona que decide adquirir una maquinaria para poder ser más productivos, hasta las personas que deben adquirir nuevas destrezas para poder incorporarse a nuevas oportunidades laborales. La pregunta clave es: Vale la pena el cambio? Es necesario el cambio? Cuál es el costo de no cambiar? Estas y otras preguntas podrán ser aclaradas al realizar las actividades programadas en la presente unidad.

 

Lecturas  obligatorias de la unidad

 

Nombre de la lectura complementaria: Cap. 8 del libro de Texto Proceso Económico. De Manuel Ayau.

Breve explicación del tema que trata: En este capítulo el Dr. Ayau, aborda el tema de la capitalización y su impacto en el nivel de vida de las personas.

 

EL PROCESO DE CAPITALIZACION

Todo cambio tiene un costo, pues cambiar significa perder la inversión que tenemos en conocimientos que para una nueva manera de hacer las cosas quizá ya no son útiles. Igualmente perdemos los equipos, las herramientas y hasta las fábricas cuando algún cambio de condiciones las convierte en obsoletas, aunque sean de reciente adquisición, es decir, modernas.

Es así que todo cambio tiene costos, y la opción que confronta la sociedad es entre el “costo social del cambio” o “el costo social de no cambiar”, pues quedarse como se está significa sacrificar los beneficios del progreso. O para decirlo en otra forma, el costo social de no cambiar es el de aceptar la endémica pobreza.

Para que ocurra el cambio que resulta en progreso, debe haber un motivo. Congruentes con nuestras premisas originales, sabemos que el motivo se deriva de que las personas escogerán el mayor beneficio con el menor costo.

La capitalización ocurre porque algunos encuentran que podrán bajar costos al sustituir trabajadores con maquinaria, y consecuentemente podrán ganar más sirviendo a los demás. Habrán hecho una comparación del costo de mano de obra con el costo de obtener capital, y habrán encontrado que en ese momento, dados los precios relativos de los recursos capital o trabajo, los costos serán menores utilizando menos mano de obra y más máquinas automáticas. Enfatizamos en ese momento porque las condiciones podrán cambiar en el futuro, a medida que esa relación de precio siga cambiando. En un país subdesarrollado, el precio relativo de los factores capital y trabajo es distinto al que se da en un país desarrollado y, consecuentemente, los métodos de producción se ajustan a sus respectivas condiciones económicas.

Cuando alguien logra bajar costos, su primer objetivo es, ciertamente, ganar más, en cuyo caso dispondrá de más dinero para aumentar su propio consumo o para adquirir más capital para la misma u otra actividad. Pero con el tiempo, como todo producto fabricado tiene sustitutos (para todo hay competencia) en el afán de ampliar o conservar mercado, los precios bajarán como efecto de la baja de costos. Obviamente, no podrían bajar sin la previa rebaja de costos.

Es cierto que cuando la máquina sustituye trabajadores, éstos se habrán quedado sin ese trabajo específico (ver figura 8-1). Pero debido a que la máquina más pronto que tarde causa una baja de precios, los salarios reales de todos los que compran el producto fabricado habrán aumentado. Y ese aumento de ingresos a todos los consumidores crea nuevas oportunidades de empleo que alguien habrá de llenar. Son esas plazas las que, a su vez, sustituyen a las plazas eliminadas por la máquina. La máquina estará logrando el producto (Producto A en la figura 8-1) que esos trabajadores producían antes, y los trabajadores habrán sido liberados para producir lo que antes no se producía (producto B en la figura 8-1) porque faltaba alguno de los tres elementos necesarios para su producción:

Primero, faltaba quién la comprara. Ahora que los precios bajaron gracias a la máquina, se creó el mercado porque se creó el poder adquisitivo.

Segundo, faltaban los trabajadores. Cuando estaban los trabajadores empleados en lo que ahora produce la máquina (Producto A), evidentemente no podían producir, además, lo que ahora producen (Producto B).

Tercero, faltaría el capital. Son precisamente las ganancias debidas a las mejoras en productividad, causadas por las máquinas, las que proveen directa o indirectamente los ahorros para el capital que requieren las nuevas producciones.

 
 

Es importante notar que la máquina aumenta el ingreso real de todos los trabajadores, al bajar los precios de lo que compran en comparación a lo que podían comprar sin la máquina. De lo contrario la máquina no se hubiera justificado. También mejoran los trabajadores que desplazó la máquina, con el aumento general de salarios reales que causó la máquina, con la rara excepción de aquellos que por su edad o incapacidad de aprender algo nuevo y mejor, cambian a un peor empleo. Sin embargo, se puede observar que, en los países con gran capitalización, los pobres son los pobres más ricos del mundo, de manera que todos mejoran debido a la capitalización de otros.

Para ilustrar este punto, pensemos en el caso de un barbero en Chicago, en comparación con un barbero en Costa Rica. La remuneración del de Chicago es unas veinte veces mayor, a pesar de que la inversión de capital y consecuente productividad que tienen ambos, no es muy diferente. Esto ilustra el hecho de que no es necesariamente la productividad particular de la persona o de una industria lo que importa, sino la inversión de capital y consecuentemente la productividad de toda la comunidad la que eleva los ingresos en general. Los barberos en Chicago cobran más a sus clientes que los de Costa Rica, porque sus clientes tienen más dinero debido a la mayor inversión de capital en Chicago. Si no fuese así, los barberos de Chicago ya hubiesen abandonado su oficio e irían a competir por las plazas de sus clientes. Lo cierto es que en una misma plaza, los salarios tienen que ser más o menos equivalentes, pues de lo contrario habría movilidad entre oficios hasta que se nivelen.

El tipo de desempleo causado por la máquina es temporal y es parte del proceso de ajuste que es indispensable para cambiar. Es inevitable, si se quiere progresar, pues obviamente no es posible cambiar sin cambiar. Este desempleo es distinto al desempleo causado por fenómenos monetarios, crisis, depresiones con o sin inflación, o intervenciones de los gobiernos, a través de salarios mínimos u otras intervenciones antieconómicas.

El proceso de capitalización es lento, porque depende del ritmo de crecimiento de los ahorros, y por ello el desempleo temporal que causa nunca es traumático. Además es inherente a todo progreso.

El proceso de capitalización de un país se puede acelerar con la afluencia de ahorro de personas de otros países, llamada inversión extranjera, la cual acude a donde las condiciones de rendimiento y seguridad son más atrayentes. En los casos de flujo acelerado, el proceso pone presión para la capitalización interna, porque cuando la demanda por mano de obra puja todos los salarios para arriba, cambia la relación interna del precio del capital y el del trabajo. La necesidad de retener trabajadores a un nivel de salarios más alto para no quebrar, obliga a invertir en máquinas que aumenten la productividad laboral y aumentan el valor de la contribución del trabajo y poder así cubrir los salarios más altos.

Productividad Marginal:
Es la relación costo beneficio de la última unidad producida. Así se dice, como ejemplo, la productividad marginal del capital, de la tierra o del trabajo, relacionando el beneficio a la cantidad del recurso utilizado en agregar una unidad más de producto.

Si todas las utilidades derivadas de las empresas fuesen a distribuirse en aumentos de salarios éstos podrían aumentar en el orden de un cuatro a cinco por ciento, una sola vez, amén de que se eliminaría la razón para producirlas. Así resulta que la única manera de aumentar la remuneración de los trabajadores es aumentando su productividad marginal, mediante el uso de capital. No existe otra fuente, ya que las utilidades resultan exiguas ante la magnitud total de lo que sería de un pequeñísimo aumento en la remuneración laboral. En cambio, los aumentos usuales experimentados en productividad en una economía próspera causan frecuentemente aumentos reales de diez y quince por ciento anuales, y aún mayores.

Solamente pueden subir los sueldos y salarios a medida que baja el costo de mano de obra por unidad de producto. Siendo la mayoría de las personas trabajadores a sueldo o salario, inútil sería subir salarios si este aumento se reflejara exactamente en los precios de lo que compran con sus sueldos y salarios. De manera que solamente reduciendo costos con el empleo de capital pueden causarse las economías necesarias para poder subir sueldos y salarios, sin trasladar el aumento a los precios.

La suma de las utilidades sobre las ventas de todas las empresas constituye el límite total de lo que se podría repartir en aumentos de salarios reales. Como ellas son, tradicionalmente, entre un cuatro y un cinco por ciento de las ventas, ello nos indica el límite que podría significar un aumento de salarios reales a expen­sas de las utilidades. A muchos les extrañan esas utilidades tan exiguas, pero debe notarse que ellas son utilidades sobre ventas y no utilidades sobre capital invertido, que es lo que importa al inversionista. (Una utilidad sobre ventas del cinco por ciento, con una rotación de capital de cuatro veces brindaría un rendimiento de veinte por ciento sobre capital invertido).

Para ilustrar el punto: si pagamos a un peón diez pesos diarios por mover un metro cúbico de tierra, nuestro costo de mano de obra será de diez pesos por metro cúbico. Pero si con un tractor puede ese mismo trabajador mover cien metros cúbicos, y le pagamos cien pesos por día, nuestro costo de mano de obra por metro cúbico habrá disminuido a un peso por metro cúbico, y su ingreso habrá aumentado mil porciento. Su aumento habrá provenido de la economía en costo de mano de obra por unidad de producción debido al bien de capital, y como vimos en la figura 8-1, se habrá liberado a trabajadores para hacer otras cosas. Se preguntará ¿Cuáles cosas? Pues en tanto una sociedad no ha satisfecho sus necesidades y anhelos, no hará falta qué hacer.

El capital invertido per cápita en los distintos países con relación a los ingresos per cápita de distintos países fue como sigue:

Tabla 8-3
Costo por plaza de trabajo
País Capital invertido por trabajador Ingreso mensual promedio
EE.UU. 33.450.000 828
Suecia 30.450.000 605
Canadá 26.700.000 563
Alemania 17.040.000 386
Bélgica 20.600.000 392
Finlandia 18.080.000 253
Inglaterra 12.960.000 321
Grecia 7.320.000 120
Argentina 6.150.000 136
Panamá 3.800.000 123
Jamaica 3.430.000 68
Portugal 2.248 114
Costa Rica 3.298 112
Colombia 2.635 51
Honduras 2.690 62
Corea 1.185 38
Tailandia 621 19
Sri Lanka 650 39

SOBRE LA DISTRIBUCIÓN DE LOS INGRESOS

Evidentemente, aunque para comunicarnos hablamos de pagos a empresas, todos los pagos son a personas reales. A las cosas, a los recursos, a las empresas no se les puede pagar. Cuando se paga por una cosa se está transfiriendo la propiedad de un producto y se le está pagando a alguien de carne y hueso.

Imaginariamente sigamos la pista a un billete de cien pesos que le pagamos a una empresa “típica”. De cada cien pesos que vende una empresa “típica” ésta destina unos cuarenta y cuatro pesos a sueldos y salarios, unos cincuenta a proveedores y unos seis a los propietarios. Los pagos a empresas proveedoras (entre los cuales incluimos al Gobierno), constituyen, a su vez, el ingreso de las mismas, las que habrán recibido, en nuestro ejemplo, cincuenta de los cien pesos. Esos cincuenta pesos se gastarán “típicamente” en las mismas proporciones de nuestro ejemplo, de manera que en sueldos y salarios, veintidós pesos (44%), en proveedores veinticinco (50%), y a los dueños, tres (6%).

 
 

Nuestros cien pesos siguen dividiéndose, pues los veinticinco que representan el ingreso a proveedores se gastarán en las proporciones típicas de nuestro ejemplo, once pesos en sueldos y salarios, doce y medio a proveedores, y uno y medio a los dueños.

Si seguimos el ejemplo hasta el destino final de nuestros cien pesos imaginarios, le habrán tocado a trabajadores y asalariados, 88 pesos, y a los dueños, 12 pesos.

Por supuesto que lo anterior es solamente un ejercicio imaginario, pero sirve para darnos una idea del orden de magnitud aproximado a lo que es la realidad para apreciar que de todas maneras, la mayoría de lo gastado, en última instancia, terminará en manos de los trabajadores.

Se generalizaron muchas ideas equivocadas sobre lo que es la realidad tanto de las ganancias como de la función de las empresas (llamados “clase patronal”), desde que se generalizó en el mundo la concepción de la sociedad dividida en secciones o clases. Se les atribuyó intereses propios de las clases, sin movilidad entre sectores, inclusive en conflicto con los de otras clases, hasta con estructuras lógicas distintas, en el supuesto de que el que hacer económico es un “juego de suma cero” (en el que lo que unos ganan es lo que otros pierden), y no como ya vimos en el capítulo 3 que es un “juego de suma positiva” (en el que todos ganan).

Los empresarios son intermediarios: venden lo que su clientela está dispuesta a comprar porque satisface sus prioridades dentro de su limitado poder de compra, en competencia con otros que también les quieren vender. Por otro lado el mismo empresario en papel de cliente compite en comprar los insumos necesarios para producir el bien o servicio que quiere ofrecer en competencia con otros. Evidentemente, no puede pagar más de lo que puede recuperar después de sus clientes por mucho tiempo, pues perdería su patrimonio.

Si bien todo vendedor y comprador contribuye e influye en la formación de los precios, la influencia es mínima y con muy raras excepciones los precios son, para efectos prácticos, dados por el mercado. Por ello se dice que los productores son tomadores de precios. Ello es porque para cualquier producto hay sustitutos competitivos (ejemplo: el ladrillo compite con el cemento; el barco con el tren, etc.).

La ganancia es residual: es lo que resulta de restar del precio lo que se gastó en producir. No es que a cualquier costo simplemente se le agregue la ganancia para llegar al precio. Si así fuere, no existirían las posibilidades de pérdidas. Cuando el costo resulta mayor que el precio, se pierde. La historia nos enseña que de cada diez empresas que se establecen siete fracasan antes de los cinco años.

Los patronos compiten entre sí por los trabajadores, y puesto que nadie invierte más de lo necesario para consumir ni para producir, la mezcla de los recursos capital y trabajo la deciden con base en lo que en ese momento se paga en plaza. No pueden pagar más, salvo la excepción de quien en ese momento está mejorando la productividad marginal del trabajo, ganando más, y consecuentemente, pudiendo pagar más. Son esas empresas, las que van a la vanguardia de las innovaciones, las que más ganan y las que mejores salarios pagan. Cada nueva empresa tiene que sustraer de alguna otra ocupación a sus trabajadores, y es así que el proceso de capitalización lo van forzando quienes primero automatizan.

A corto plazo, las llamadas “conquistas” laborales saldrán del bolsillo de los patronos existentes. Pero el corto plazo pronto pasa, y el costo de las conquistas resulta siendo simplemente otro componente de la retribución laboral total. Para los patronos este total es lo que importa, pues es lo que tendrán que reponer en sus ventas. Los trabajadores, sin embargo verán mermado su poder de decisión sobre el producto de su aporte, pues el gasto de su remuneración habrá sido asignado por ley a varias finalidades obligatorias, como seguro por accidentes, descanso remunerado, vacaciones pagadas. Ello significa que su remuneración es distribuida por ley entre pagos en especie y pagos en efectivo.

Lo que no podrá modificarse por ley es la retribución total al trabajo, pues ésta depende de la producción de bienes reales de la comunidad, y ésta a su vez, de la productividad marginal de los factores de producción. Consecuentemente, a muy corto plazo, todas las llamadas “conquistas” resultan a sacrificio de lo que en efectivo estaría recibiendo el trabajador.

A medida que esos ingresos aumenten el capital disponible aumentará la demanda de mano de obra, obligando así a los productores a modificar su mezcla capital/trabajo para poder, a su vez, aumentar la productividad laboral y los salarios reales y nominales. La fuente de empleo, y la causa de los aumentos de salarios es el capital, y la única fuente interna del capital son los ingresos de las personas que están por arriba de sus requerimientos de consumo.

Manuel F. Ayau Cordón,
El Proceso Económico,
Centro de Estudios Económico-Sociales, 2003
Capítulo 8, pp 8-4 a 8-9m 8-14 a 8-22

 

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